Una encuesta en EE. UU. revela que la gente prefiere vivir junto a un almacén de Amazon que junto a un centro de datos

La resistencia local a los centros de datos crece en EE. UU. en 2026. Una encuesta les dio solo un apoyo moderado, y otra mostró una mayoría directa en contra de instalaciones de IA cerca de casa. A la gente le inquietan el aumento de las tarifas eléctricas, el consumo de agua, el ruido y las dudas de que estos proyectos aporten muchos empleos o un beneficio económico visible a la zona. Los datos sugieren que el argumento del empleo y el crecimiento, por sí solo, no basta para compensar los temores locales.

Procesado por IA desde TechCrunch; editado por Hamidun News
Una encuesta en EE. UU. revela que la gente prefiere vivir junto a un almacén de Amazon que junto a un centro de datos
Fuente: TechCrunch. Collage: Hamidun News.
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Ficha técnica y cifras clave
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Editor jefe
Dato clave #1aumento de las facturas de electricidad
Dato clave #2consumo de agua para refrigeración
Dato clave #3ruido de los equipos y los sistemas técnicos

Los centros de datos que sostienen el auge de la IA encuentran cada vez más resistencia, y no solo de los ecologistas, sino también de los vecinos corrientes. Dos encuestas recientes en EE. UU. muestran que los estadounidenses toleran mejor tener cerca un almacén de comercio electrónico como el de Amazon que un nuevo centro de procesamiento de datos.

Cifras sin euforia

Un artículo de TechCrunch reúne los resultados de dos estudios, y ambos muestran que no hay consenso social sobre los centros de datos. Una encuesta de Harvard/MIT realizada en noviembre de 2025 a 1000 encuestados a través de YouGov dio a los centros de datos un 40% de apoyo y un 32% de rechazo cuando se preguntaba por la construcción de distintas instalaciones industriales cerca de su barrio. No es un fracaso, pero tampoco el nivel de aprobación que espera una industria acostumbrada a hablar de una infraestructura de IA "inevitable".

Además, los centros de datos obtuvieron menos simpatía que las fábricas de automóviles y los almacenes de e-commerce, y solo claramente más que las instalaciones petroquímicas. De ahí surge el titular sobre Amazon: para muchos vecinos, un almacén de pedidos en línea resulta más comprensible y menos inquietante como vecino que una enorme instalación que consume electricidad y agua y casi no se relaciona con la comunidad local.

Qué es exactamente lo que asusta

Lo habitual no es una desconfianza abstracta hacia la tecnología, sino miedos muy cotidianos. En la encuesta de Harvard/MIT, cerca de dos tercios de los participantes dijeron que un nuevo centro de datos en su región probablemente haría subir los precios de la electricidad. El análisis complementario del estudio añade un detalle importante: la preocupación por la calidad de vida explicaba la actitud hacia los proyectos aproximadamente el doble que las facturas de luz por sí solas. En otras palabras, a la gente le preocupan no solo las tarifas, sino también en qué se convierte el barrio alrededor de esa instalación.

  • aumento de las facturas de electricidad
  • consumo de agua para refrigeración
  • ruido de los equipos y los sistemas técnicos
  • deterioro de la calidad de vida junto al emplazamiento
  • dudas de que el proyecto aporte un retorno notable a la economía local

En la segunda encuesta, de la Universidad Quinnipiac, realizada del 19 al 23 de marzo de 2026 a 1397 adultos estadounidenses, el rechazo fue aún más duro: el 65% se opuso a construir un centro de datos de IA en su comunidad y solo el 24% apoyó la idea. Entre los motivos del rechazo, el 72% citó el coste de la electricidad, el 64% el consumo de agua y el 41% el ruido. Parece que la propia asociación con la IA hace el tema aún más tóxico, pero es una conclusión derivada de comparar la redacción de ambas encuestas, no una afirmación directa de sus autores.

Dónde se rompe el argumento del beneficio

El principal contraargumento de la industria es conocido: los centros de datos crean empleo, amplían la base fiscal y atraen negocio tecnológico. Pero los datos recientes indican que este relato no funciona de forma incondicional. Es cierto que, en la encuesta de Harvard/MIT, las promesas de empleo y crecimiento económico ayudaban al caso de los centros de datos. Sin embargo, ya no basta para compensar los temores locales, sobre todo si los vecinos creen que sentirán los costes de inmediato mientras los beneficios se quedan en el papel.

"Me sorprendió que los empleos y el crecimiento económico resultaran casi tan importantes como la preocupación por los precios", señaló el investigador

Stephen Ansolabehere.

Para los políticos es una mala noticia. Los centros de datos se consideraron durante mucho tiempo una infraestructura técnica discreta, sobre la que solo discutían energéticos y promotores. Ahora es un asunto electoral local: quién pagará la nueva capacidad, cómo cambiará el barrio, cuánta agua se destinará a refrigeración y por qué un proyecto de miles de millones de dólares debería recibir ventajas si no genera tantos empleos permanentes. Cuanto más impulsa la IA la demanda de cómputo, más fuerte suenan estas preguntas.

Qué significa

El auge de la IA choca no solo con los chips y la energía, sino también con el consentimiento social. Si empresas como Amazon, Microsoft, Google y otros actores del mercado quieren construir nueva capacidad más rápido, tendrán que ofrecer a las comunidades locales no un beneficio abstracto para la industria, sino garantías concretas sobre tarifas, agua, ruido y retorno fiscal.

Historia

Preguntas frecuentes sobre la noticia

¿Qué se sabe sobre Cifras sin euforia?

Un artículo de TechCrunch reúne los resultados de dos estudios, y ambos muestran que no hay consenso social sobre los centros de datos. Una encuesta de Harvard/MIT realizada en noviembre de 2025 a 1000 encuestados a través de YouGov dio a los centros de datos un 40% de apoyo y un 32% de rechazo cuando se preguntaba por la construcción de distintas instalaciones industriales cerca de su barrio. No es un fracaso, pero tampoco el nivel de aprobación que espera una industria acostumbrada a hablar de una infraestructura de IA "inevitable". Además, los centros de datos obtuvieron

¿Qué se sabe sobre Qué es exactamente lo que asusta?

Lo habitual no es una desconfianza abstracta hacia la tecnología, sino miedos muy cotidianos. En la encuesta de Harvard/MIT, cerca de dos tercios de los participantes dijeron que un nuevo centro de datos en su región probablemente haría subir los precios de la electricidad. El análisis complementario del estudio añade un detalle importante: la preocupación por la calidad de vida explicaba la actitud hacia los proyectos aproximadamente el doble que las facturas de luz por sí solas. En otras palabras, a la gente le preocupan no solo las tarifas, sino también en qué se convier

Dónde se rompe el argumento del beneficio?

El principal contraargumento de la industria es conocido: los centros de datos crean empleo, amplían la base fiscal y atraen negocio tecnológico. Pero los datos recientes indican que este relato no funciona de forma incondicional. Es cierto que, en la encuesta de Harvard/MIT, las promesas de empleo y crecimiento económico ayudaban al caso de los centros de datos. Sin embargo, ya no basta para compensar los temores locales, sobre todo si los vecinos creen que sentirán los costes de inmediato mientras los beneficios se quedan en el papel. "Me sorprendió que los empleos y el c

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Zhemal Khamidun — CPO de Alpina Digital, product manager de AlpinaGPT. Crea productos de IA desde 2019. Hamidun News es un proyecto personal que creció hasta ser un agregador en producción con más de 6.000 lectores.
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