Musk acusa ante el tribunal a Altman de «robar» la OpenAI sin ánimo de lucro
Elon Musk declaró en un tribunal federal contra OpenAI y Sam Altman, a quienes acusa de abandonar la misión original sin ánimo de lucro. Exige que OpenAI vuelva a ese modelo, que Altman y Brockman sean apartados y que la posible compensación de 150.000 millones de dólares se destine al brazo benéfico de la compañía. OpenAI responde que, sin una estructura comercial, el proyecto no habría podido competir por capacidad de cómputo ni por investigadores.
Procesado por IA desde 3DNews AI; editado por Hamidun News
El 28 de abril de 2026, Elon Musk declaró en un tribunal federal de Oakland en el caso contra OpenAI y sus directivos. En la primera jornada de audiencias intentó presentar su conflicto con Sam Altman no como una pelea corporativa corriente, sino como una disputa sobre en qué debía convertirse OpenAI: un laboratorio sin ánimo de lucro al servicio de la humanidad o un gigantesco negocio comercial de IA.
Qué se discute
El proceso nace de la demanda de Musk, presentada ya en 2024. El empresario sostiene que OpenAI abandonó su misión original —desarrollar la inteligencia artificial en beneficio de las personas, no para enriquecer a accionistas y altos directivos concretos—. Según Musk, la empresa que él ayudó a lanzar como organización sin ánimo de lucro acabó convertida en una estructura donde pasaron a primar la inversión, la escala y el retorno comercial.
Las pretensiones de la demanda van ahora mucho más allá de una disputa pública entre dos figuras conocidas del sector. Musk quiere que OpenAI vuelva a un formato sin ánimo de lucro y que Sam Altman y Greg Brockman sean apartados de sus cargos directivos. También reclama una compensación de 150.000 millones de dólares y pide que ese dinero, si el tribunal lo concede, vaya al brazo benéfico de OpenAI. Para la compañía, el caso resulta incómodo además porque plantea si se puede reconvertir sin consecuencias un laboratorio de IA creado como entidad sin ánimo de lucro en un negocio de cientos de miles de millones de dólares.
Cómo declaró Musk
Musk empezó su declaración no con documentos ni correspondencia, sino con un largo relato biográfico. Recordó su vida en Sudáfrica, su traslado a Canadá con cheques de viaje por 2500 dólares canadienses y repasó después Zip2, PayPal, SpaceX y Tesla. La lógica de esta parte era clara: convencer al tribunal de que lanzó sus proyectos clave no por interés personal, sino como respuesta a grandes riesgos para la humanidad, desde la dependencia de los combustibles fósiles hasta las amenazas asociadas a la inteligencia artificial.
En el juicio, Musk repitió su postura habitual sobre la IA como una «espada de doble filo». Según dijo, la tecnología puede mejorar drásticamente la calidad de vida y resolver un enorme número de problemas, o bien conducir a consecuencias catastróficas. Por eso, afirma Musk, ayudó a crear OpenAI: como contrapeso a las grandes tecnológicas y como espacio donde el desarrollo de una IA potente no quedara subordinado a incentivos puramente comerciales. Desde esa lógica presentó su conflicto con Altman como uno entre misión y beneficio.
«No se puede robar una organización benéfica», dijo
Musk ante el tribunal.
Después la retórica se endureció. Musk dijo que concibió la idea misma de OpenAI y su nombre, reclutó a las personas clave y aportó la financiación inicial. Subrayó aparte que el proyecto se concibió desde el principio como una estructura que no debía generar beneficio a particulares. Entretanto, la jueza Yvonne Gonzalez Rogers pidió tanto a Musk como a Altman más moderación en las redes sociales: los abogados de OpenAI se habían quejado de las publicaciones de Musk en X, donde atacaba a su oponente incluso antes de la audiencia.
Qué dice OpenAI
La defensa de OpenAI cuenta la historia de otro modo. Según los abogados de la compañía, fue precisamente Musk quien en su momento empujó a la organización hacia un modelo más comercial, porque sin él era imposible comprar capacidad de cómputo y retener a investigadores caros frente a la competencia de Google DeepMind y otros grandes laboratorios. Con ese telón de fondo, OpenAI presenta las reclamaciones actuales de Musk no como una defensa de principios, sino como un intento de reescribir su propio papel en la historia de la empresa.
Los abogados de OpenAI también afirmaron ante el tribunal que Musk quería más control sobre la organización y se disgustó al no obtenerlo. Según su versión, la demanda apareció después de que Musk no lograra la influencia deseada y de que lanzara su propia empresa de IA, xAI. Para el jurado, la disputa se plantea ahora así: una parte habla de traición a la misión original; la otra, de una lucha por el poder y la influencia en el centro del mercado de la IA.
- Musk exige que OpenAI vuelva a un modelo sin ánimo de lucro
- Quiere que Sam Altman y Greg Brockman sean apartados
- La compensación reclamada asciende a 150.000 millones de dólares
- Los posibles pagos, según el demandante, deberían ir al brazo benéfico de OpenAI
- OpenAI sostiene que la reestructuración comercial era necesaria para obtener recursos de cómputo y contratar investigadores
Qué significa
Este proceso importa por algo más que la enemistad personal entre Musk y Altman. El tribunal pone a prueba, en la práctica, si una iniciativa de IA con misión pública puede convertirse en un gigante comercial sin destruir la confianza en la idea misma de una «IA segura para todos». Sea cual sea la decisión posterior, la disputa ya se ha convertido en una prueba para toda la industria: dónde termina la misión y dónde empieza el control corporativo.
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Preguntas frecuentes sobre la noticia
¿Qué se sabe sobre Qué se discute?
El proceso nace de la demanda de Musk, presentada ya en 2024. El empresario sostiene que OpenAI abandonó su misión original —desarrollar la inteligencia artificial en beneficio de las personas, no para enriquecer a accionistas y altos directivos concretos—. Según Musk, la empresa que él ayudó a lanzar como organización sin ánimo de lucro acabó convertida en una estructura donde pasaron a primar la inversión, la escala y el retorno comercial. Las pretensiones de la demanda van ahora mucho más allá de una disputa pública entre dos figuras conocidas del sector. Musk quiere que
Cómo declaró Musk?
Musk empezó su declaración no con documentos ni correspondencia, sino con un largo relato biográfico. Recordó su vida en Sudáfrica, su traslado a Canadá con cheques de viaje por 2500 dólares canadienses y repasó después Zip2, PayPal, SpaceX y Tesla. La lógica de esta parte era clara: convencer al tribunal de que lanzó sus proyectos clave no por interés personal, sino como respuesta a grandes riesgos para la humanidad, desde la dependencia de los combustibles fósiles hasta las amenazas asociadas a la inteligencia artificial. En el juicio, Musk repitió su postura habitual sob
¿Qué se sabe sobre Qué dice OpenAI?
La defensa de OpenAI cuenta la historia de otro modo. Según los abogados de la compañía, fue precisamente Musk quien en su momento empujó a la organización hacia un modelo más comercial, porque sin él era imposible comprar capacidad de cómputo y retener a investigadores caros frente a la competencia de Google DeepMind y otros grandes laboratorios. Con ese telón de fondo, OpenAI presenta las reclamaciones actuales de Musk no como una defensa de principios, sino como un intento de reescribir su propio papel en la historia de la empresa. Los abogados de OpenAI también afirmaro
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