Superhuman usó nombres de periodistas sin permiso: su CEO se explica en una entrevista
Grammarly (ahora Superhuman) lanzó una función que generaba consejos editoriales en nombre de periodistas reales, sin su consentimiento. El escándalo derivó en una demanda colectiva y en el cierre de la función. El CEO, Shishir Mehrotra, concedió una entrevista a un periodista cuyo nombre acabó en el sistema e intentó explicar por qué, a su juicio, no se trataba de suplantación. La conversación fue tensa y puso sobre la mesa la pregunta central: ¿cómo deben compensar las empresas de IA a los creadores por usar su trabajo?
Procesado por IA desde The Verge; editado por Hamidun News
Grammarly, rebautizada como Superhuman, lanzó una función llamada Expert Review que generaba consejos editoriales en nombre de periodistas y expertos reales, sin su conocimiento ni consentimiento. Entre los «expertos» figuraban Nilay Patel, editor de The Verge, y la periodista de investigación Julia Angwin. El escándalo creció tanto que Angwin presentó una demanda colectiva, y el CEO de Superhuman, Shishir Mehrotra, aceptó ser entrevistado por Patel, una persona cuyo nombre su empresa había usado sin permiso.
Superhuman es una empresa estadounidense de IA que a finales de 2025 cambió el nombre de su entidad legal, antes Grammarly. El producto estrella de Grammarly lo conocen unos 40 millones de usuarios diarios como asistente de escritura con IA. La compañía también desarrolla Coda (documentos), el cliente de correo Mail y la plataforma Superhuman Go, un conjunto de agentes de IA personalizados que trabajan directamente dentro de las aplicaciones que el empleado ya utiliza.
La función Expert Review apareció en agosto de 2025. Ofrecía a los usuarios correcciones editoriales «inspiradas» en figuras mediáticas concretas, con mención de sus nombres y enlaces a sus publicaciones. A nadie se le pidió permiso.
En la entrevista, Mehrotra admitió que la función fue un fracaso, tanto para los usuarios como para los expertos. Apenas se usaba, no encajaba con la estrategia de la empresa y se desactivó antes de que se presentara la demanda. Sin embargo, la primera reacción de Superhuman fue ofrecer una baja por correo electrónico en lugar de retirarla de inmediato.
El momento más tenso de la entrevista fue el debate sobre la atribución y la suplantación. Mehrotra insistió en que Expert Review no suplantaba a nadie: la función solo se «inspiraba» en el trabajo de personas concretas y lo indicaba con claridad. Patel replicó que lo que el sistema generaba en su nombre no tenía nada que ver con sus consejos editoriales reales. «Nunca hablo de titulares emocionales. El Vergecast no es un programa sobre cómo editar titulares de relojes inteligentes». Según él, atribuir un texto ajeno no es lo mismo que poner el nombre de otra persona sobre contenido generado que esa persona jamás habría creado.
La demanda de Angwin no se basa en la suplantación, sino en leyes de Nueva York y California que prohíben usar el nombre y la identidad de las personas con fines comerciales sin su consentimiento. Mehrotra sostiene que las reclamaciones carecen de fundamento y alega que hoy ningún LLM obtiene permiso para atribuir. No obstante, reconoce que el mínimo legal no es el estándar al que conviene aspirar. Su referencia es el modelo de YouTube, que él mismo ayudó a construir: una plataforma a la que los creadores quieran acudir por voluntad propia, con un reparto claro de ingresos. Superhuman Go planea compartir el 70 % de los ingresos con los autores de agentes.
La conversación fue más allá de un solo incidente. Patel citó una encuesta de NBC News según la cual la percepción pública de la IA es peor que la del servicio de inmigración. En su opinión, la causa es la naturaleza extractiva de la tecnología: la IA toma el trabajo ajeno como materia prima sin ofrecer nada equivalente a cambio. Mehrotra objetó que la gente teme perder el empleo, no tiene problemas con la atribución. El objetivo de Superhuman, afirmó, no es sustituir a las personas, sino ampliar sus capacidades y convertirlas en «superhumanos».
Este episodio es síntoma de una contradicción sistémica. Las empresas de IA construyen productos sobre la creatividad humana sin establecer un acuerdo económico claro con los autores. Los tribunales aún no han respondido a la pregunta clave: si entrenar LLM con textos ajenos infringe los derechos de autor. Mientras siga abierta, escándalos como este son inevitables.
Superhuman cerró la función y pidió disculpas, pero la lección para toda la industria es mucho más amplia.
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