Los centros de datos llegan a la América rural: la historia de una fábrica cerrada en Maine
Una fábrica de papel de Jay, Maine, cerrada en 2020, se está convirtiendo en un centro de datos. Un consorcio inversor liderado por el promotor Tony McDonald dedicó tres años a desmantelar la maquinaria y preparar el terreno. En todo Estados Unidos empieza a perfilarse una tendencia: reconvertir fábricas abandonadas en centros de servidores.
Procesado por IA desde The Verge; editado por Hamidun News
La fábrica de papel Androscoggin, en la localidad de Jay (Maine), cerró en 2020 y ahora tiene una segunda vida: se está transformando en un centro de datos. El caso refleja una nueva tendencia en Estados Unidos, donde las tecnológicas compran fábricas cerradas y las convierten en centros de servidores.
La historia de una fábrica
Durante casi un siglo, la planta Androscoggin fue el corazón industrial de Jay. En su mejor momento empleaba a casi 1.500 personas, que producían celulosa para la industria papelera. En 2020 se produjo un accidente, la explosión de un digestor de pulpa, y la fábrica cerró para siempre. El edificio, de 1,4 millones de pies cuadrados, se convirtió en un monumento al declive de la industria rural.
Durante mucho tiempo, el inmueble se dio por perdido. Pero en 2023 un consorcio inversor liderado por el promotor Tony McDonald adquirió la propiedad. El equipo dedicó tres años a una preparación compleja y costosa: desmanteló la maquinaria (buena parte se envió a Pakistán), limpió el terreno de residuos industriales y rehabilitó las redes de servicios. El resultado es un edificio limpio y listo para su reconversión.
Por qué los centros de datos llegan a la América rural
Gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Microsoft se enfrentan a una demanda creciente de capacidad de cómputo para AI, almacenamiento en la nube y streaming. Buscan ubicaciones para enormes centros de datos, y las regiones rurales de Estados Unidos ofrecen tres ventajas clave:
- Suelo e inmuebles baratos (a diferencia de las ciudades)
- Infraestructura industrial ya existente (accesos, suministro eléctrico, redes de servicios)
- Cercanía a recursos naturales de refrigeración (ríos, clima frío)
Las autoridades locales están entusiasmadas con estas inversiones. Ven la oportunidad de recuperar empleo en regiones devastadas por el cierre de la industria. Los centros de datos necesitan personal permanente: vigilantes, electricistas, ingenieros de redes y técnicos de mantenimiento.
Arranca la reconversión masiva
La fábrica de Maine no es un caso aislado. En todo Estados Unidos empieza a cobrar fuerza un movimiento para reconvertir instalaciones abandonadas. Fábricas textiles cerradas en el Noreste, antiguas plantas de automoción en el Medio Oeste, minas y canteras abandonadas en el Suroeste: todas son posibles ubicaciones para centros de datos.
La mayoría de estos edificios ya se diseñaron para albergar maquinaria pesada y soportar grandes cargas. Los suelos están calculados para el peso, los muros para las vibraciones y las redes eléctricas para la potencia. Todo ello encaja a la perfección con las necesidades de un centro de datos.
Qué significa esto
Convertir fábricas cerradas en centros de datos va mucho más allá de un simple cambio de rótulo. Puede suponer un reinicio de la economía de la América rural. Aunque haya menos puestos de trabajo que en la época de la fábrica, seguirán siendo estables, bien pagados y vinculados a un sector en crecimiento.
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Preguntas frecuentes sobre la noticia
¿Qué se sabe sobre La historia de una fábrica?
Durante casi un siglo, la planta Androscoggin fue el corazón industrial de Jay. En su mejor momento empleaba a casi 1.500 personas, que producían celulosa para la industria papelera. En 2020 se produjo un accidente, la explosión de un digestor de pulpa, y la fábrica cerró para siempre. El edificio, de 1,4 millones de pies cuadrados, se convirtió en un monumento al declive de la industria rural. Durante mucho tiempo, el inmueble se dio por perdido. Pero en 2023 un consorcio inversor liderado por el promotor Tony McDonald adquirió la propiedad. El equipo dedicó tres años a un
¿Qué se sabe sobre Por qué los centros de datos llegan a la América rural?
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¿Qué se sabe sobre Arranca la reconversión masiva?
La fábrica de Maine no es un caso aislado. En todo Estados Unidos empieza a cobrar fuerza un movimiento para reconvertir instalaciones abandonadas. Fábricas textiles cerradas en el Noreste, antiguas plantas de automoción en el Medio Oeste, minas y canteras abandonadas en el Suroeste: todas son posibles ubicaciones para centros de datos. La mayoría de estos edificios ya se diseñaron para albergar maquinaria pesada y soportar grandes cargas. Los suelos están calculados para el peso, los muros para las vibraciones y las redes eléctricas para la potencia. Todo ello encaja a la
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