El jefe de Anthropic negocia con la Casa Blanca el acceso a Mythos en plena disputa con el Pentágono
Dario Amodei, CEO de Anthropic, acude a la Casa Blanca para hablar del acceso a Mythos, un modelo capaz de encontrar y explotar miles de vulnerabilidades desconocidas. En el contexto del conflicto con el Pentágono, la reunión parece un intento de ofrecer acceso controlado a organismos del Gobierno a cambio de mantener las restricciones de seguridad. En juego no hay solo contratos, sino el control de una de las herramientas de IA más peligrosas en ciberseguridad.
Procesado por IA desde TNW; editado por Hamidun News
La reunión del CEO de Anthropic, Dario Amodei, con el equipo de la Casa Blanca demuestra que la disputa en torno a la IA ya no puede reducirse a la competencia entre laboratorios ni a otra ronda de regulación. Ahora se trata del acceso del Estado a un modelo capaz de encontrar y usar vulnerabilidades a un nivel comparable al de las ciberoperaciones ofensivas. El viernes 17 de abril de 2026, Amodei debía reunirse con la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, para tratar el acceso a Mythos.
Anthropic presentó el modelo el 7 de abril como un sistema de propósito general, pero en las pruebas mostró capacidades mucho más inquietantes. La compañía afirma que Mythos encontró miles de vulnerabilidades zero-day desconocidas hasta entonces en todos los principales sistemas operativos y navegadores, incluidos errores que pasaron desapercibidos durante décadas. Cuando se le pidió convertir los fallos hallados en exploits funcionales, lo logró en más del 83 % de los casos, según Anthropic.
La empresa subraya además que Mythos es el primer modelo que completó de principio a fin una simulación de ataque de 32 pasos contra una red corporativa. Por eso Anthropic renunció a un lanzamiento público. En su lugar puso en marcha Project Glasswing, un programa de acceso controlado para un círculo limitado de organizaciones verificadas.
Entre los socios figuran Amazon Web Services, Apple, Google, Microsoft, Nvidia, Cisco, CrowdStrike, JPMorgan Chase y Palo Alto Networks, además de varias decenas de organizaciones responsables de software e infraestructuras críticas. La idea es sencilla: si un modelo puede encontrar agujeros críticos antes que los atacantes, debe llegar primero a quienes pueden cerrarlos con rapidez. Para el lanzamiento de Glasswing, Anthropic destinó hasta 100 millones de dólares en créditos de uso de Mythos y otros 4 millones de dólares en donaciones a proyectos de código abierto y organizaciones de seguridad.
Este enfoque prudente está en el origen del conflicto con el Pentágono. La disputa se arrastra desde febrero: el secretario de Defensa de EE. UU.
, Pete Hegseth, exigió que el Ejército tuviera el acceso más amplio posible a los modelos de Anthropic para cualquier fin legal, incluidos escenarios en los que podrían emplearse armas autónomas y vigilancia interna. Amodei se negó a relajar las restricciones de seguridad. Tras ello, el Pentágono declaró a la empresa riesgo para la cadena de suministro, lo que en la práctica le cerró el camino a los contratos con el departamento de Defensa.
Anthropic presentó demandas federales para impugnar la decisión, pero el 8 de abril un tribunal de apelaciones anuló la protección judicial cautelar. Al momento de la publicación, la compañía seguía fuera de los contratos del Departamento de Defensa, aunque podía seguir trabajando con otros organismos federales. La paradoja es que el Estado que castiga a Anthropic por negarse a retirar sus salvaguardas intenta a la vez acceder al modelo más potente de la compañía.
Muestran interés en Mythos el Departamento del Tesoro de EE. UU., organismos de la comunidad de inteligencia y otras agencias que necesitan una herramienta para detectar debilidades en sus propios sistemas.
La Casa Blanca busca un esquema en el que las agencias federales puedan usar una versión controlada del modelo sin levantar por completo las restricciones. La historia ya ha traspasado las fronteras de EE. UU.
: el AI Security Institute británico realizó su propia evaluación de Mythos, y el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, calificó públicamente el modelo de nuevo factor de ciberriesgo para el sistema financiero. Al mismo tiempo, Anthropic prepara la ampliación de Glasswing a algunos bancos británicos, lo que añade una capa geopolítica: los aliados de Washington podrían acceder a esta herramienta antes que algunas agencias estadounidenses. La conclusión principal es que los modelos de frontera empiezan a alterar el equilibrio de poder no en la teoría, sino en la política real y la ciberseguridad.
Las restricciones que hasta hace poco se consideraban política interna de las empresas de IA son ahora objeto de negociación directa entre corporaciones, militares y gobiernos. El caso Mythos indica que el próximo gran conflicto en torno a la IA no girará solo en torno a lo que un modelo sabe hacer, sino a quién tiene derecho a disponer de sus capacidades más peligrosas.
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