Internet en 30 años: del módem de 56 kbit/s al terminal satelital en la mochila
El blog de Cloud.ru en Habr ha publicado una retrospectiva sobre cómo cambió el acceso a internet desde la década de 1990 hasta 2026. El autor repasa las etapas: dial-up, ADSL, Wi-Fi, redes móviles y terminales satelitales portátiles que funcionan donde no hay torres. Es un texto personal, con tono nostálgico, y no un estudio. Aun así, las cifras son elocuentes: de 56 kbit/s en un módem de conmutación telefónica a cientos de megabits en las redes actuales. • Dial-up ocupaba la línea telefónica y su límite teórico era de 56 kbit/s. • ADSL liberó el teléfono y ofreció hasta 8–24 Mbit/s. • Los satélites de órbita baja redujeron la latencia de ~600 ms a decenas de milisegundos.
Procesado por IA desde Cloud.ru; editado por Hamidun News
El módem doméstico de los años 90 daba 33,6–56 kbit/s y ocupaba la única línea telefónica de la casa. Hoy cabe en una mochila un terminal satelital que no necesita ni torre ni cable. Si se toman 200 Mbit/s como referencia, la diferencia con el antiguo dial-up es de unas 3500 veces. Cloud.ru ha publicado en Habr una retrospectiva personal de este recorrido: desde el pitido del módem hasta los kits satelitales como los que ahora se comentan en torno a «Бюро 1440». En la parte accesible del material, el autor no aporta datos nuevos, pero sitúa bien los hitos.
La era de la línea ocupada
Dial-up funcionaba sobre la red telefónica convencional. Mientras el módem mantenía la conexión, en casa no se podía llamar ni recibir llamadas. En Rusia se sumaba el pago por tiempo: cada minuto en línea costaba dinero, así que los archivos grandes se descargaban de noche, cuando la tarifa era más baja. El escenario típico era este: lanzar la descarga por la tarde y comprobar por la mañana si había terminado. Si la conexión se cortaba al 90%, había que empezar de cero, salvo que existiera reanudación de descarga.
El estándar V.90 (1998) prometía 56 kbit/s de bajada, pero en líneas reales se obtenían 40–50 kbit/s, y a menudo menos. Una imagen de cientos de kilobytes tardaba minutos en cargarse.
ADSL, Wi-Fi y telefonía móvil
ADSL utilizaba frecuencias por encima de la banda de voz. Con un splitter, la línea se dividía entre teléfono y datos, y el «ocupado» desapareció. Las velocidades subieron hasta 8 Mbit/s en el ADSL básico y hasta 24 Mbit/s en ADSL2+. En paralelo apareció el Wi-Fi: 802.11b (1999) ofrecía 11 Mbit/s, y el portátil dejó de estar atado al enchufe.
El internet móvil recorrió su propio camino:
- GPRS: en la práctica, decenas de kbit/s;
- EDGE: hasta 384 kbit/s en teoría;
- 3G/HSPA+: hasta 42 Mbit/s en teoría;
- LTE: desde 100 Mbit/s en adelante;
- 5G: velocidades pico de gigabits en condiciones ideales.
El cambio principal se produjo en el hábito, no en las cifras. El usuario dejó de elegir cómo conectarse: la red, simplemente, estaba ahí.
Satélite en lugar de torre
El internet por satélite existía desde hacía tiempo, pero los sistemas geoestacionarios operaban a unos 35 786 km de altura. La señal de ida y vuelta tardaba del orden de 600 ms, y eso arruinaba los servicios interactivos: videollamadas, juegos, sesiones SSH. Las constelaciones de órbita baja vuelan a 500–1200 km de altura y la latencia baja a decenas de milisegundos. Los terminales se han vuelto más compactos: una antena plana de red en fase y un router caben en una bolsa.
El campo, el mar, una expedición, una zona sin cobertura: a esos escenarios se destinan precisamente estos kits. El autor remite a una reseña de la gama de terminales de «Бюро 1440», pero en el fragmento accesible no hay parámetros concretos, por lo que conviene comprobar por separado los precios, las velocidades y los plazos de lanzamiento.
Conclusión práctica
Para la industria de la IA, esta historia está directamente ligada a la infraestructura. Los modelos en la nube, los agentes y la inferencia remota requieren un canal estable, y cada salto en el acceso a la red amplió el abanico de tareas que se pueden trasladar a la nube.
Qué conviene tener en cuenta en la práctica:
- en tareas de campo (sensores, drones, robots móviles), un canal satelital de baja latencia ya sirve para telemetría y control remoto;
- para ejecutar modelos grandes por API importan más la estabilidad y la latencia que la velocidad pico, así que conviene probar el satélite en un escenario real;
- si el canal es caro o limitado, resulta más sensato dejar el procesamiento pesado en local y enviar al exterior solo los resultados.
El material de Cloud.ru sigue siendo una columna nostálgica, pero recuerda algo: cada capa de los servicios de IA actuales se apoya en una red que hace 30 años sabía hacer menos que un despertador inteligente de hoy.
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