Forrester: el miedo a los despidos por la IA frena su adopción en las empresas
Forrester ha detectado una brecha entre la inversión en IA y la disposición de las personas a usarla. El 68 % de las organizaciones ya emplea IA generativa en producción y el 81 % de los directivos considera importantes a los asistentes de IA para la eficiencia. Pero los empleados se frenan por el miedo a los despidos y una formación deficiente: solo el 51 % de las empresas ofrece cursos para perfiles no técnicos y apenas el 23 % enseña prompt engineering.
Procesado por IA desde 3DNews AI; editado por Hamidun News
La consultora Forrester ha llegado a una conclusión incómoda para las empresas: ya integran la IA generativa en sus procesos de trabajo, pero los empleados no están preparados para seguir esa ola. Las razones principales son el miedo a los despidos y la falta de formación práctica.
La brecha entre las apuestas y la preparación
En el informe AIQ 2.0, publicado por Forrester el 23 de marzo de 2026, los investigadores evaluaron la preparación de empleados, equipos y organizaciones para trabajar con IA en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Australia. El panorama es contradictorio. Por un lado, la IA generativa ya ha salido de la fase de experimentos: las empresas la incorporan a procesos reales y esperan de ella mejoras de eficiencia. Por otro, los propios trabajadores apenas han avanzado en el último año en las habilidades y la confianza necesarias para usar estas herramientas sin resistencia ni caos.
Las cifras clave del estudio muestran cuánto se han alejado las expectativas de la dirección y la preparación real de las personas:
- El 68 % de las organizaciones ya utiliza IA generativa en aplicaciones de producción
- El 81 % de los responsables de decisiones considera importantes a los asistentes de IA para mejorar la eficiencia de los empleados
- Solo el 51 % de las empresas forma en IA a especialistas no técnicos, frente al 47 % en 2024
- Apenas el 23 % de las organizaciones ofrece formación en prompt engineering
- El 43 % de los empleados espera que la automatización provoque la pérdida de muchos puestos de trabajo en los próximos cinco años
Estas cifras importan menos por sí solas que por lo que revelan. Las empresas ya apuestan por la IA como herramienta de trabajo, pero no construyen a su alrededor un entorno operativo claro. Cuando la dirección tiene un plan de implantación y los empleados no tienen ni escenarios de uso claros ni habilidades básicas, las nuevas herramientas dejan de percibirse como ayuda y empiezan a verse como una amenaza.
Por qué la gente se frena
El primer problema es un simple déficit de preparación. En la mayoría de las empresas, la formación en IA o no existe o se limita a presentaciones generales sin relación con un puesto concreto. Para el personal no técnico es especialmente crítico: necesita entender dónde la IA acelera la rutina, dónde exige revisar el resultado y dónde no debe usarse en absoluto. La formación en prompt engineering fracasa de forma particular, aunque en muchos escenarios de oficina esta habilidad se ha convertido de facto en una nueva alfabetización digital. Si alguien no sabe formular bien una petición, obtiene rápidamente un mal resultado y pierde la confianza en la herramienta.
El segundo problema es más profundo: las personas ven en la IA no solo un software nuevo, sino una posible sustitución de ellas mismas. Forrester lo vincula directamente con el clima general de ansiedad en el mercado. Según la compañía, el 43 % de los empleados teme que la automatización provoque una pérdida masiva de empleos en los próximos cinco años, y uno de cada cuatro espera que la IA afecte ya a su propio puesto. En este contexto, cualquier discurso sobre mejoras de eficiencia suena ambiguo, sobre todo cuando parte de los directivos habla abiertamente de reducir costes de personal.
«Parte de nuestros empleados teme perder su trabajo y por eso rechaza
por completo la IA».
Estos temores tienen una base racional. Encuestas anteriores mostraron que el 51 % de los directivos de empresas británicas ve la IA como una forma de reducir la inversión en personal. Otro estudio constató que el 43 % de los directivos espera recortes de puestos de entrada en el plazo de un año en favor de la IA, y la mitad vincula directamente la IA con una reducción de plantilla. En ese entorno, la resistencia a la adopción no parece irracional, sino la reacción natural de quienes oyen un mensaje de Recursos Humanos y otro muy distinto de la alta dirección.
Qué aconseja Forrester
La receta de Forrester no consiste en añadir otro curso corporativo. Los investigadores recomiendan elevar el AIQ de los empleados combinando formación e implicación: explicar para qué necesita la empresa la IA, qué tareas concretas cambia y cómo afectará al trabajo diario de las personas.
El tono de la comunicación también importa. Si la empresa vende la implantación como un programa de ahorro en plantilla, los empleados se defenderán. Si presenta la IA como una herramienta para aumentar la productividad y ampliar roles, la probabilidad de aceptación es claramente mayor.
De las conclusiones del informe se derivan pasos bastante prácticos para las empresas:
- formar en IA no solo a ingenieros, sino también a los equipos de ventas, soporte, marketing y back-office
- ofrecer escenarios para tareas laborales concretas en lugar de charlas generales
- enseñar por separado cómo formular peticiones, verificar respuestas y conocer los límites de los modelos
- explicar a los empleados dónde la IA ayuda a ir más rápido y dónde la decisión sigue siendo de una persona
- crear ejemplos internos e intercambio de experiencias, en lugar de confiar solo en cursos formales
Las publicaciones basadas en el informe subrayan otro matiz: la formación formal por sí sola desempeña un papel sorprendentemente pequeño si dentro del equipo no hay un intercambio real de prácticas. En otras palabras, un LMS y un par de webinars no bastan. Las personas adoptan la IA con más facilidad cuando ven cómo la usan sus compañeros en tareas similares, qué errores cometen y cómo comprueban el resultado. Para la dirección es una conclusión incómoda, porque exige no comprar otra herramienta, sino cambiar la cultura de trabajo cotidiana.
Qué significa
En la IA de oficina, el principal cuello de botella no son los modelos ni los presupuestos, sino la confianza de los empleados. Mientras las empresas prometan mejoras de eficiencia y las personas oigan la amenaza de los despidos, la adopción avanzará más despacio de lo que calculan los directivos.
Preguntas frecuentes sobre la noticia
¿Qué se sabe sobre La brecha entre las apuestas y la preparación?
En el informe AIQ 2.0, publicado por Forrester el 23 de marzo de 2026, los investigadores evaluaron la preparación de empleados, equipos y organizaciones para trabajar con IA en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Australia. El panorama es contradictorio. Por un lado, la IA generativa ya ha salido de la fase de experimentos: las empresas la incorporan a procesos reales y esperan de ella mejoras de eficiencia. Por otro, los propios trabajadores apenas han avanzado en el último año en las habilidades y la confianza necesarias para usar estas herramientas sin resi
¿Qué se sabe sobre Por qué la gente se frena?
El primer problema es un simple déficit de preparación. En la mayoría de las empresas, la formación en IA o no existe o se limita a presentaciones generales sin relación con un puesto concreto. Para el personal no técnico es especialmente crítico: necesita entender dónde la IA acelera la rutina, dónde exige revisar el resultado y dónde no debe usarse en absoluto. La formación en prompt engineering fracasa de forma particular, aunque en muchos escenarios de oficina esta habilidad se ha convertido de facto en una nueva alfabetización digital. Si alguien no sabe formular bien
¿Qué se sabe sobre Qué aconseja Forrester?
La receta de Forrester no consiste en añadir otro curso corporativo. Los investigadores recomiendan elevar el AIQ de los empleados combinando formación e implicación: explicar para qué necesita la empresa la IA, qué tareas concretas cambia y cómo afectará al trabajo diario de las personas. El tono de la comunicación también importa. Si la empresa vende la implantación como un programa de ahorro en plantilla, los empleados se defenderán. Si presenta la IA como una herramienta para aumentar la productividad y ampliar roles, la probabilidad de aceptación es claramente mayor. D
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