Google permite al Pentágono usar Gemini en tareas clasificadas y se retira de un concurso de drones
Google confirmó que el Pentágono podrá usar Gemini en redes militares clasificadas bajo la fórmula de «cualquier fin gubernamental lícito». La protesta de los empleados dentro de la empresa se ha intensificado, y además se supo que en febrero Google se retiró de un concurso del Departamento de Defensa de EE. UU. sobre control por voz de enjambres de drones autónomos, tras una revisión ética interna. El acuerdo ha reabierto el debate sobre los límites del uso militar de la IA.
Procesado por IA desde TNW; editado por Hamidun News
Google confirmó que ha permitido al Pentágono usar los modelos Gemini en sistemas militares clasificados bajo la fórmula de «cualquier fin gubernamental lícito». Ese mismo día se supo que, el 11 de febrero, la empresa se había retirado de un concurso del Departamento de Defensa de EE. UU. sobre tecnología de control por voz de enjambres de drones autónomos.
Qué incluye el contrato
No se trata de desarrollar un producto armamentístico independiente, sino de dar acceso por API a los modelos comerciales de Google dentro de redes cerradas del Pentágono. Es la continuación de una colaboración ya existente: Gemini se desplegó antes para unos tres millones de empleados del departamento de defensa en un nivel no clasificado. Ahora el acceso se amplía a entornos clasificados, redes aisladas donde se usan sistemas de planificación de misiones, análisis de inteligencia, guiado de armamento y toma de decisiones sobre objetivos.
La redacción del acuerdo deja al departamento un margen de uso muy amplio. El contrato incluye salvedades sobre lo indeseable de la vigilancia interna masiva y de las armas autónomas sin intervención humana, pero parecen más una declaración que una prohibición técnica firme. Además, el Pentágono puede solicitar cambios en los ajustes de seguridad y los filtros del modelo, mientras que Google no obtiene el derecho de bloquear las decisiones operativas lícitas del departamento, ni en tiempo real ni a posteriori.
- El uso de Gemini se permite para «cualquier fin gubernamental lícito»
- El acceso se concede específicamente en redes clasificadas y aisladas
- Google ofrece acceso por API a modelos comerciales, no un modelo militar aparte
- El contrato contiene restricciones de principio, pero no está claro cómo se verificarían en la práctica
Por qué la polémica no se apaga
El acuerdo se confirmó el 28 de abril de 2026, un día después de una carta abierta de empleados de Google a Sundar Pichai. La firmaron más de 580 personas, entre ellas investigadores de DeepMind, directores y vicepresidentes. Su argumento central es simple: si los modelos funcionan en redes air-gapped, la empresa en la práctica no ve qué consultas se envían, qué respuestas se generan ni cómo las usa después el ejército dentro de los sistemas clasificados.
«La única forma de garantizar que
Google no se vea vinculada a ese daño es rechazar cualquier carga de trabajo clasificada».
Por eso los críticos consideran débiles las salvedades formales del contrato. Si el proveedor no puede observar cómo se usa el modelo en un entorno cerrado, la prohibición de la vigilancia masiva o del uso de armas autónomas sin humano se queda más bien en una promesa sobre el papel. Para parte del equipo de Google, la diferencia entre «no fabricamos armas nosotros» y «damos modelos para tareas militares clasificadas» parece más jurídica que real. Ese es el núcleo del conflicto interno.
Por qué se retiró Google
También se supo que Google había avanzado en un concurso del Pentágono con un fondo de premios de 100 millones de dólares, que exigía tecnología para controlar enjambres de drones autónomos mediante comandos de voz. Según Bloomberg, la empresa notificó al Gobierno el 11 de febrero de 2026 que dejaba de participar en el programa, después de que su candidatura superara la selección preliminar. Oficialmente se alegó falta de recursos, pero antes hubo una revisión ética interna.
Aquí se ve la lógica de la empresa. Google, al parecer, está dispuesta a vender acceso a modelos de propósito general como infraestructura, pero no a desarrollar directamente un sistema especializado para controlar un enjambre de drones. Es decir, la línea separa el suministro de una herramienta general de la creación de una aplicación de combate concreta. En lo jurídico y en relaciones públicas la distinción importa, porque permite distanciarse del papel de desarrollador de una interfaz de armamento concreta.
El problema es que, en la práctica, esa línea se difumina rápido. Si el mismo modelo acaba dentro de entornos clasificados donde se manejan escenarios de misión, datos de inteligencia y designación de objetivos, la diferencia entre «IA general» y «función militar» resulta mucho menos evidente. Por eso la noticia de la retirada del concurso no despejó las dudas sobre el acuerdo en sí; al contrario, hizo más visible la contradicción interna y avivó aún más la polémica dentro de Google.
Qué significa
Google muestra cómo las grandes empresas de IA normalizan los contratos militares: los proyectos de armamento directo aún pueden rechazarse, pero el acceso a modelos base para infraestructura clasificada ya se convierte en la nueva norma. Para el mercado, es una señal de que el debate ya no gira en torno a la colaboración con defensa en sí, sino a dónde está el límite real, y no meramente declarativo, del control sobre el uso de los modelos, y a si existe siquiera en redes militares cerradas.
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Preguntas frecuentes sobre la noticia
¿Qué se sabe sobre Qué incluye el contrato?
No se trata de desarrollar un producto armamentístico independiente, sino de dar acceso por API a los modelos comerciales de Google dentro de redes cerradas del Pentágono. Es la continuación de una colaboración ya existente: Gemini se desplegó antes para unos tres millones de empleados del departamento de defensa en un nivel no clasificado. Ahora el acceso se amplía a entornos clasificados, redes aisladas donde se usan sistemas de planificación de misiones, análisis de inteligencia, guiado de armamento y toma de decisiones sobre objetivos. La redacción del acuerdo deja al d
¿Qué se sabe sobre Por qué la polémica no se apaga?
El acuerdo se confirmó el 28 de abril de 2026, un día después de una carta abierta de empleados de Google a Sundar Pichai. La firmaron más de 580 personas, entre ellas investigadores de DeepMind, directores y vicepresidentes. Su argumento central es simple: si los modelos funcionan en redes air-gapped, la empresa en la práctica no ve qué consultas se envían, qué respuestas se generan ni cómo las usa después el ejército dentro de los sistemas clasificados. «La única forma de garantizar que Google no se vea vinculada a ese daño es rechazar cualquier carga de trabajo clasifica
¿Qué se sabe sobre Por qué se retiró Google?
También se supo que Google había avanzado en un concurso del Pentágono con un fondo de premios de 100 millones de dólares, que exigía tecnología para controlar enjambres de drones autónomos mediante comandos de voz. Según Bloomberg, la empresa notificó al Gobierno el 11 de febrero de 2026 que dejaba de participar en el programa, después de que su candidatura superara la selección preliminar. Oficialmente se alegó falta de recursos, pero antes hubo una revisión ética interna. Aquí se ve la lógica de la empresa. Google, al parecer, está dispuesta a vender acceso a modelos de
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