Canva pide disculpas por una IA que cambiaba «Palestina» por «Ucrania» en los diseños
Magic Layers, la nueva función de Canva, sustituía automáticamente la palabra «Palestina» por «Ucrania» en los diseños de los usuarios, sin ningún tipo de aviso. El fallo lo detectó un usuario de X: la frase «cats for Palestine» se convertía en «cats for Ukraine», mientras que «Gaza» y otros términos similares no se modificaban. Canva reconoció el problema, pidió disculpas y aseguró que ya lo ha corregido.
Procesado por IA desde The Verge; editado por Hamidun News
Canva se ha visto envuelta en un escándalo inesperado: Magic Layers, una de las nuevas herramientas de IA de la plataforma, sustituía por su cuenta la palabra «Palestina» por «Ucrania» en los diseños de los usuarios, sin que los autores lo supieran ni lo consintieran. La función solo debía separar las imágenes en capas, pero en lugar de eso editaba en silencio un texto con carga política. La empresa reconoció el problema, pidió disculpas públicamente y afirmó que el fallo está corregido, aunque no ofreció una explicación técnica detallada de lo ocurrido.
Magic Layers es una de las funciones estrella de la gran actualización de IA que Canva presentó en 2026. Su cometido es descomponer una imagen rasterizada plana en capas editables independientes —fondo, objetos principales, bloques de texto— para que el diseñador pueda trabajar con cada elemento por separado, sin recurrir a selecciones manuales ni retoques. En teoría, la herramienta solo debe reestructurar la imagen, no alterar su contenido: ni el texto, ni el color, ni la posición de los elementos.
Por eso resultó aún más sorprendente lo que descubrió el usuario de X @ros_ie9. Al aplicar Magic Layers a una imagen con la frase «cats for Palestine», un lema de apoyo muy extendido, obtuvo un diseño con el texto «cats for Ukraine». El cambio se produjo de forma automática, sin ningún aviso, sin un cuadro de diálogo de confirmación y sin explicaciones en la interfaz.
La publicación que mostraba el fallo se difundió rápidamente por las redes sociales y desató un amplio debate en las comunidades de diseñadores y de activistas de derechos humanos. Especialmente revelador fue que el fallo era selectivo. El usuario probó a propósito términos relacionados: «Gaza», «Palestinian», «Palestine solidarity» y otras denominaciones geográficas y políticas.
Todos se procesaron correctamente y quedaron intactos. Solo se sustituía una palabra: «Palestine» en su forma directa. Esto planteó de inmediato preguntas incómodas: ¿se trataba de un fallo técnico fortuito del modelo de lenguaje o había llegado a producción un filtro de contenido que excluía deliberadamente esa palabra concreta?
La respuesta oficial de Canva fue breve y evasiva. La empresa confirmó la existencia del problema y publicó un comunicado que comenzaba con las palabras: «Hemos tenido conocimiento de un error...»; el texto completo no llegó al gran público.
Canva aseguró a los usuarios que había corregido el problema y que está tomando medidas adicionales para evitar incidentes similares. Sin embargo, no aportó datos concretos: ni qué componente del pipeline falló, ni cuántos diseños pudieron verse afectados, ni a qué se debía la selectividad de la sustitución. Esta opacidad no hizo más que aumentar el escepticismo del público.
Es difícil exagerar el alcance del posible problema. Canva es una de las mayores plataformas de diseño del mundo, con más de 220 millones de usuarios, entre ellos organizaciones de derechos humanos, periodistas, ONG y activistas. Cuando una herramienta con ese alcance modifica en silencio un texto políticamente relevante de un usuario —aunque sea por un error técnico y no de forma intencionada—, deja de ser un simple fallo.
Pasa a ser una cuestión de confianza, de independencia editorial y del derecho del usuario a controlar su propio contenido. Hay varias hipótesis sobre lo ocurrido. El dataset de entrenamiento del modelo podría contener ejemplos en los que la palabra «Palestine» se hubiera sustituido sistemáticamente o marcado como no deseada, y el modelo habría aprendido ese patrón.
Otra posibilidad es un fallo en el algoritmo de OCR o en el módulo de normalización de texto que falle específicamente con esa grafía concreta. La tercera opción es que llegara a producción por accidente un filtro de contenido pensado originalmente para otro contexto. Sin una respuesta transparente del equipo de ingeniería de Canva que señale el origen exacto del error, ninguna de estas versiones puede confirmarse ni descartarse.
Para los diseñadores que crean contenido sobre temas políticos y humanitarios, este incidente es una advertencia práctica: las funciones de IA que parecen técnicamente neutrales y que no están pensadas para editar texto pueden, aun así, modificarlo sin que nadie lo note. Tras usar cualquier herramienta basada en IA, conviene revisar con especial atención el resultado final.
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