La NSA sigue usando los modelos de Anthropic pese a las advertencias oficiales

Las autoridades estadounidenses han declarado a Anthropic una amenaza para la seguridad nacional, pero eso no ha frenado a la propia Agencia de Seguridad Nacional. La NSA sigue trabajando con los modelos de IA de la compañía mientras el Gobierno federal intenta definir una postura común. La situación deja al descubierto una contradicción evidente: los servicios de inteligencia dependen de una tecnología que el propio Gobierno ha calificado oficialmente de peligrosa.

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La NSA sigue usando los modelos de Anthropic pese a las advertencias oficiales
Fuente: 3DNews AI. Collage: Hamidun News.
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La Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. sigue utilizando la inteligencia artificial de Anthropic, a pesar de que las autoridades estadounidenses han declarado a la compañía una posible amenaza para la seguridad nacional. Mientras el Gobierno federal busca una respuesta sobre cómo seguir relacionándose con este desarrollador, los organismos de seguridad actúan según su propia lógica.

La situación resulta abiertamente paradójica. Por un lado, Anthropic, creadora de Claude, uno de los asistentes de IA comerciales más potentes, ha quedado en el punto de mira de los reguladores estadounidenses. Por otro, la NSA, cuyo trabajo depende del procesamiento de enormes volúmenes de datos de inteligencia, ha encontrado claramente una utilidad a estas herramientas y no piensa renunciar a ellas. No ha habido comentarios oficiales sobre para qué tareas concretas se emplean los modelos, pero la lógica es evidente: resumen de documentos, análisis lingüístico y automatización de operaciones analíticas rutinarias.

Las objeciones a Anthropic se centran en varios factores. La compañía está registrada en EE. UU., pero entre sus grandes inversores figura Google y sus fundadores proceden de OpenAI. Eso no la convierte en una amenaza por sí solo, pero en un contexto de creciente pugna tecnológica con China, los reguladores estadounidenses se han vuelto más estrictos con cualquier vínculo extranjero en el sector de la IA. Las conversaciones de Anthropic para ampliar alianzas con inversores asiáticos habrían atraído, al parecer, la atención de las autoridades.

No es la primera vez que los organismos públicos de EE. UU. se topan con una contradicción interna de este tipo. La CIA ya probaba en 2023 su propia plataforma de IA basada en grandes modelos de lenguaje, y el Pentágono incorporaba de forma activa la IA generativa a sus procesos analíticos. La diferencia es que entonces se trataba de entornos cerrados y aislados, no de productos comerciales de acceso público cuyo estatus se discute ahora a nivel regulatorio.

Conviene entender que usar IA comercial en la administración no es, por sí mismo, algo extraordinario. EE. UU. lleva tiempo incorporando tecnología civil a las agencias federales, y para ello existen programas de certificación como FedRAMP. Otra cosa es lo que ocurre cuando un organismo sigue usando una herramienta que sus colegas de otra rama del Gobierno califican de arriesgada.

Esa brecha entre la retórica oficial y la práctica real es lo que hace revelador el caso de la NSA. El organismo regulador ve un riesgo y lo registra. El organismo operativo ve una herramienta que funciona y sigue usándola. Mientras no haya una política común, ambas posturas conviven en paralelo, y nadie tiene prisa por conciliarlas.

Para la propia Anthropic, la situación es ambivalente. Los contratos públicos suponen ingresos estables y una señal de confianza institucional. Pero estar en el centro del debate sobre seguridad nacional no es lo que la mayoría de las tecnológicas querría para su marca, sobre todo en medio de una dura competencia con OpenAI y Google DeepMind, que también pugnan por los encargos públicos.

Todavía no está claro en qué terminará la evaluación de Anthropic como fuente de riesgo. Pero el precedente es llamativo: demuestra que, incluso con una cautela declarada, el Estado sigue dependiendo de determinados actores tecnológicos. Y esa dependencia no es fácil de romper, incluso cuando surge la voluntad política de hacerlo.

Historia
ZK
Zhemal Khamidun — CPO de Alpina Digital, product manager de AlpinaGPT. Crea productos de IA desde 2019. Hamidun News es un proyecto personal que creció hasta ser un agregador en producción con más de 6.000 lectores.
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