JPMorgan Asset Management: Gross habla de «boom» en la construcción de infraestructura de IA mientras el mercado de crédito se pone nervioso
Jared Gross, responsable de estrategia de carteras institucionales de JPMorgan Asset Management, afirmó en una entrevista con Bloomberg que la construcción de infraestructura de IA sigue siendo un boom. No ve en ello una burbuja. La conversación llega en un momento en que los mercados de crédito vuelven a ponerse nerviosos: los inversores temen nuevos megapréstamos, con un volumen de endeudamiento para IA que ya es enorme. Gross habló de cómo distribuir el capital entre activos de IA. • Postura de JPMorgan AM: boom, no burbuja. • La preocupación se desplaza de las acciones al segmento de deuda. • La gran pregunta del mercado: quién financiará los próximos centros de datos y en qué condiciones.
Procesado por IA desde Bloomberg Tech; editado por Hamidun News
Viernes, 9 de octubre de 2026. Bloomberg publica una entrevista con Jared Gross, responsable de estrategia de carteras institucionales de JPMorgan Asset Management. Su tesis: el gasto en infraestructura de IA sigue siendo un boom y no lo considera una burbuja. Lo dice en un momento en que los mercados de crédito vuelven a ponerse nerviosos ante la perspectiva de nuevas megaoperaciones de deuda. El mercado ya está saturado de préstamos destinados a pagar proyectos de IA. El breve adelanto de la entrevista no incluye cifras concretas: ni volúmenes de emisión, ni diferenciales, ni nombres de prestatarios. Por eso importa la lógica del debate, más que los números sueltos.
Dónde se ha desplazado el foco de preocupación
Las primeras conversaciones sobre una burbuja en la IA giraban en torno a la valoración de las acciones: cuánto vale un fabricante de chips, en cuánto se tasó a un desarrollador de modelos. Ahora la atención pasa al mercado de deuda. Los centros de datos, la energía, los terrenos y el equipamiento requieren capital a una escala que el flujo de caja de las empresas no siempre cubre. Parte de ese capital llega a través de bonos, líneas de crédito y financiación estructurada.
Por eso la expresión de Bloomberg de que los mercados de crédito están «nerviosos otra vez» es relevante en el fondo. Un accionista puede sobrevivir a una caída de las cotizaciones. Un acreedor cuenta con que le devuelvan el dinero según el calendario previsto y reacciona al riesgo de otra manera. Si el mercado empieza a exigir una prima mayor por cada nueva operación gigantesca, toda la construcción posterior se encarece.
El argumento de «boom, no burbuja»
Gross se dedica a la asignación de activos para inversores institucionales, es decir, mira la IA como un segmento de la cartera. Del adelanto se desprende lo esencial: distingue entre boom y burbuja. Un boom supone demanda real e inversión real en capacidad productiva, aunque haya sobrecalentamiento. Una burbuja implica precios desconectados de cualquier expectativa razonable de ingresos.
El material disponible no revela los detalles de su argumentación. Normalmente, posiciones como esta se apoyan en varios puntos: invierten empresas con grandes flujos de caja, la demanda de computación todavía supera a la oferta y los prestatarios son, en su mayoría, solventes. Estos supuestos habrá que comprobarlos en la propia entrevista y en los datos de mercado.
Conviene tener en cuenta lo siguiente al leer cualquier declaración de este tipo:
- Origen del optimismo. Los gestores de los grandes bancos trabajan con capital de clientes y rara vez declaran una burbuja en público. Eso no invalida su opinión, pero sí marca el contexto.
- Estructura de la deuda. Importa quién es el prestatario: una empresa con beneficios estables o un proyecto que depende de contratos futuros.
- Concentración. Cuantas más operaciones dependan de los mismos clientes de computación, mayor es el riesgo sistémico.
- Precio del dinero. Una ampliación de los diferenciales en las emisiones vinculadas a la IA sería la primera señal visible de enfriamiento.
- Plazo de amortización. El hardware de IA envejece más rápido de lo que dura una deuda típica.
Una mirada práctica
Para los inversores, la conclusión es sencilla: la pregunta «¿burbuja o no?» resulta más útil si se desglosa en preguntas sobre instrumentos concretos. Las acciones de fabricantes de chips, los bonos de las grandes tecnológicas y la financiación de proyectos de centros de datos se comportan de forma distinta bajo estrés. Una única apuesta general «por la IA» oculta esas diferencias.
Para las startups y las empresas de infraestructura, lo importante es otra cosa. Si el mercado de crédito se vuelve más selectivo, los proyectos caros sin contratos de computación a largo plazo quedarán en la posición más vulnerable. Los contratos con un cliente claro, un esquema transparente de suministro eléctrico y un apalancamiento moderado se convierten en ventaja a la hora de buscar financiación.
Para los lectores que siguen el sector, el mejor indicador no son las declaraciones de los gestores, sino el comportamiento del mercado: el tamaño de las nuevas colocaciones, sus condiciones y la rapidez con que se absorben. Si la próxima megaoperación se cierra sin una prima apreciable, la versión del «boom» saldrá reforzada. Si no, la tesis de Gross tendrá que revisarse. Vale la pena consultar la versión completa de la entrevista en Bloomberg: el adelanto recoge su postura, pero no su justificación.
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