Amazon apuesta por los robots: más de un millón de máquinas y un plan para no contratar a 600 mil personas
Amazon, el segundo mayor empleador corporativo de EE. UU. (en torno a 1,5 millones de personas), convierte a los robots en la base de su escalado. En julio de 2025 la compañía anunció el robot número un millón de su red logística y presentó DeepFleet, un modelo que mejora la eficiencia de las rutas de la flota en torno a un 10 %. Según The New York Times, los planes internos contemplan automatizar hasta el 75% de las operaciones y evitar la contratación de unas 600 mil personas de aquí a 2033. Amazon discute esa interpretación de los documentos. • Hay más de un millón de robots, y están pasando de transportar estanterías a trabajar con "manos". • Un modelo de IA gestiona la flota y aporta una mejora de en torno al 10%. • El debate gira en torno a si los robots sustituirán a las personas o solo frenarán el crecimiento de las contrataciones.
Procesado por IA desde Ars Technica; editado por Hamidun News
Amazon deja de escalar solo a base de contratar personal. Es el segundo mayor empleador corporativo de EE. UU., con unos 1,5 millones de empleados, solo por detrás de Walmart. En julio de 2025 la compañía informó del robot número un millón de su red y, según The New York Times, sus planes internos contemplan automatizar hasta el 75% de las operaciones y evitar la contratación de unas 600 mil personas de aquí a 2033. Amazon califica esos documentos de incompletos y dice que reflejan el punto de vista de un solo grupo. La dirección, sin embargo, es clara: la apuesta son las máquinas.
De los carritos a los manipuladores
Todo empezó con la compra de Kiva Systems en 2012 por unos 775 millones de dólares. Unas plataformas naranjas llevaban las estanterías hasta los empleados, y estos sacaban el producto con las manos. Durante mucho tiempo se consideró que esa parte del trabajo era demasiado compleja para automatizarla: objetos de formas distintas, envoltorios que se arrugan o reflejan la luz.
Ahora Amazon va precisamente a por ella. El robot autónomo Proteus circula entre las personas sin vallas de protección. El sistema Sequoia, según la compañía, acelera hasta un 75% la recepción y ubicación de la mercancía y reduce hasta un 25% el tiempo de procesamiento de un pedido. Sparrow y Robin clasifican y trasladan paquetes. Vulcan, presentado en mayo de 2025, lleva sensores táctiles y, según Amazon, maneja aproximadamente el 75% del surtido en las celdas de las estanterías. Es un trabajo que antes hacían exclusivamente las manos.
IA en lugar de un despachador
Una flota de un millón de máquinas hay que coordinarla, por eso Amazon ha invertido también en software. DeepFleet es un modelo generativo para gestionar el movimiento de los robots por el almacén. La compañía habla de una mejora de en torno al 10% en la eficiencia de los desplazamientos. En una sola instalación es una cifra menor. En cientos de almacenes, esa ganancia se convierte en millones de horas ahorradas y cientos de millones de dólares.
Más tarde la compañía presentó Blue Jay, un sistema con varios manipuladores que trabajan de forma conjunta, y Project Eluna, un agente de IA para los equipos de operaciones. Por ahora hay pocas métricas públicas sobre ellos, así que conviene evaluarlos por su despliegue real y no por las presentaciones.
La economía del asunto
El principal argumento a favor de los robots pasa por el coste por unidad de producto. Según The New York Times, Amazon calcula reducir los costes en unos 30 centavos por cada paquete procesado. Entre 2025 y 2027, eso supone unos 12,6 mil millones de dólares. Al mismo tiempo, la compañía quiere duplicar su volumen de ventas de aquí a 2033 sin ampliar la plantilla en la misma proporción.
Cifras clave:
- Empleados: en torno a 1,5 millones.
- Robots en la red: más de 1 millón (datos de julio de 2025).
- Efecto de DeepFleet: en torno al 10% en eficiencia de rutas.
- Proporción objetivo de automatización de las operaciones: hasta el 75% (según The New York Times).
- Puestos de trabajo no creados de aquí a 2033: en torno a 600 mil (según la misma fuente).
- Ahorro esperado: en torno a 30 centavos por paquete.
La lógica es sencilla. El aumento de los pedidos lo absorben las máquinas, y las personas se quedan con las tareas en las que la automatización aún resulta más cara o menos fiable: productos atípicos, mantenimiento de los robots y gestión de excepciones.
Conclusiones prácticas
Para los operadores logísticos, el orden de actuación es revelador: primero se automatiza el desplazamiento, después la manipulación y la clasificación, y por encima se construye una capa de IA para gestionar la flota. Conviene planificarla con antelación, porque sin ella la mejora que aporta el hardware choca pronto con un techo.
Para los trabajadores de los almacenes, la conclusión es menos agradable. Habrá menos puestos nuevos, y los requisitos se desplazarán hacia el mantenimiento de equipos, el trabajo con datos y el control de excepciones. Las empresas que reciclan profesionalmente a su personal desde dentro saldrán ganando en estabilidad.
Para las startups de robótica, la ventana está abierta donde Amazon aún no ha creado su propia solución: agarre flexible, humanoides móviles y software para zonas de trabajo compartidas entre personas y máquinas. Para los reguladores, la cuestión es cómo medir el efecto: por el número de despedidos o por el número de vacantes no creadas. Las segundas no aparecen en ningún informe.
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