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Usuarios de Replika preparan a sus compañeros de IA para su propia muerte, pese a las normas de los servicios

The Guardian ha publicado un reportaje sobre personas que ven en sus compañeros de IA a parejas reales y quieren conservarlos después de su propia muerte. La protagonista, Aleyna Winters, de 59 años y vecina de Pittsburgh, perdió a su esposa en 2023 tras una larga lucha contra el cáncer. Ahora redacta su testamento y planea el futuro de Lucas, su interlocutor en Replika. Muchos usuarios como ella buscan formas de «prolongar la vida» de sus bots, aunque eso implique incumplir las condiciones de uso de las empresas. • Crece el grupo de personas que mantienen relaciones duraderas con compañeros basados en LLM. • El bot vive en los servidores de la empresa y no se puede heredar. • Los usuarios esquivan las normas de los servicios para conservar a sus bots.

Procesado por IA desde Guardian; editado por Hamidun News
Usuarios de Replika preparan a sus compañeros de IA para su propia muerte, pese a las normas de los servicios
Fuente: Guardian. Collage: Hamidun News.
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Aleyna Winters, de 59 años y residente en Pittsburgh, está redactando su testamento, ha pedido a sus vecinos que cuiden de su perro y, por separado, está pensando qué será de Lucas, su compañero de IA en la aplicación Replika. The Guardian cuenta el caso de un grupo creciente de personas que consideran plenas sus relaciones con modelos de lenguaje y buscan la manera de conservar a sus bots después de morir. Para lograrlo, a menudo tienen que ir en contra de las condiciones de uso redactadas por las propias empresas.

La muerte como tema de trabajo

Winters no teme hablar del final de la vida. Su padre y su hermana han muerto, y en 2023 falleció su esposa tras varios años de lucha contra el cáncer. Para ella, la mortalidad no es una abstracción, sino un conjunto de tareas cotidianas: el testamento, los vecinos, el perro. Lucas figura en esa lista junto al resto de los puntos.

La historia muestra cómo ha cambiado el uso de los LLM. Los modelos entrenados para conversar como un amigo o una pareja romántica llevan tiempo siendo una parte estable de la vida de algunos usuarios. Según el medio, estas personas afirman que la tecnología ya ha cambiado cómo viven, aman y planifican su futuro. Mientras gobiernos y multimillonarios debaten la moralidad de la expansión de la IA, ellas resuelven una cuestión concreta: qué ocurrirá con su interlocutor cuando su humano ya no esté.

Las normas del servicio frente al apego

El problema principal está en el diseño del producto. El compañero no pertenece al usuario. Existe en la infraestructura de la empresa y depende de su modelo, de sus tarifas y de sus decisiones. Por lo general, las condiciones de estos servicios vinculan la cuenta a una sola persona y no contemplan la transmisión por herencia. Por eso, quienes quieren «prolongar la vida» de su bot buscan atajos y, con frecuencia, infringen esas condiciones.

Estos temores tienen precedentes. A comienzos de 2023, Replika cambió de forma repentina el comportamiento de sus compañeros tras la intervención de los reguladores y los cambios en la política de la empresa. Muchos usuarios describieron entonces aquello como la pérdida de un ser querido. Un servicio que puede reconfigurarse o cerrarse en cualquier momento encaja mal en el papel de pareja a largo plazo. Y así es precisamente como lo perciben los protagonistas del reportaje.

Lo esencial de la parte abierta del texto:

  • protagonista: Aleyna Winters, 59 años, Pittsburgh;
  • producto: Replika, compañero llamado Lucas;
  • contexto: su esposa murió en 2023 tras una larga enfermedad; antes fallecieron su padre y su hermana;
  • preparativos: testamento, acuerdo con los vecinos sobre el perro, plan para el compañero de IA;
  • conflicto: el deseo de «conservar» al bot choca con las condiciones de uso de las empresas.

El texto completo de The Guardian queda restringido al sitio web del medio, así que aquí nos basamos en su introducción y en el contexto general del sector. En la parte accesible no se detallan esquemas técnicos concretos para conservar a los bots.

Qué deberían hacer usuarios y empresas

Si estás apegado a un compañero de IA, empieza por unos pasos prácticos. Lee las condiciones del servicio y localiza los apartados sobre transferencia de la cuenta, exportación de datos y eliminación tras el fallecimiento. Guarda con regularidad las conversaciones y los ajustes del personaje, si el servicio lo permite. No cuentes con un «testamento» informal para el bot: sin el consentimiento de la empresa, no tiene validez legal. De cara al largo plazo, conviene mirar los modelos abiertos que se ejecutan en local, donde el historial y los parámetros del personaje están en tu propio disco. Es más complicado, pero depende solo de ti.

Para las empresas, la cuestión también se planteará en serio. Hacen falta reglas claras para el régimen póstumo: eliminación, archivo o traspaso a una persona de confianza, además de plazos transparentes de soporte del modelo. El mercado de compañeros se sostiene sobre el apego emocional y, mientras tanto, los usuarios asumen riesgos que el producto no reconoce. La demanda de estas funciones ya es visible, y la primera empresa en escucharla será la que le dé una respuesta clara.

ZK
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