California paga a los granjeros por gas «verde» de estiércol, pero las cuentas no cuadran
Desde hace años, California subvenciona la conversión del metano del estiércol del ganado lechero en «gas natural renovable». El programa se ha vuelto muy popular porque realmente paga a los granjeros. Pero los climatólogos dan la voz de alarma: el esquema incentiva de forma indirecta a aumentar el número de vacas, de modo que las emisiones totales de gases de efecto invernadero podrían subir en lugar de bajar.
Procesado por IA desde MIT Technology Review; editado por Hamidun News
Durante varios años, California ha subvencionado la conversión del metano del estiércol del ganado lechero en «gas natural renovable» (RNG, por sus siglas en inglés). Una investigación de MIT Technology Review, publicada el 2 de julio de 2026, muestra que las cuentas climáticas del programa no cuadran: en lugar de reducir las emisiones, el esquema puede estimularlas.
Cómo funciona el programa LCFS
El mecanismo opera mediante el sistema californiano de créditos de bajo carbono, el Low Carbon Fuel Standard (LCFS). Los granjeros instalan digestores anaeróbicos sobre las lagunas de estiércol, que capturan el metano y lo convierten en gas natural para quemar. Las petroleras y gasísticas compran esos créditos y los contabilizan como parte de sus obligaciones de carbono ante el regulador.
Un detalle clave: el programa abarca a los ganaderos lecheros de todo Estados Unidos, no solo de California. El estado exporta de hecho su esquema climático a escala nacional.
Sobre el papel, la lógica es impecable: en un horizonte de 20 años, el metano es unas 80 veces más potente que el CO₂ como gas de efecto invernadero, y capturarlo en las lagunas de estiércol en lugar de liberarlo directamente a la atmósfera parece, en efecto, una ganancia climática.
- Las petroleras compran créditos LCFS para compensar sus obligaciones de carbono
- El programa abarca granjas lecheras de todo Estados Unidos, no solo de California
- El metano del estiércol está clasificado oficialmente como «gas natural renovable»
- El esquema se volvió muy popular precisamente porque realmente paga dinero a los granjeros
¿Por qué no cuadran las cuentas?
Los autores de la investigación identificaron al menos tres contradicciones fundamentales.
Un incentivo para aumentar el rebaño. El programa paga indirectamente por la cantidad de vacas: más animales, más estiércol, más subvenciones. Pero cada vaca adicional produce también metano entérico (fermentación entérica), un gas que los digestores no capturan en absoluto. Como resultado, el incentivo financiero para ampliar el rebaño puede anular por completo el beneficio climático de procesar el estiércol.
Efectos ambientales colaterales. Las lagunas de estiércol acumulan nitrógeno y fósforo, y contaminan las aguas subterráneas de las zonas cercanas. El digestor resuelve un problema ambiental sin tocar los demás, y al ampliar las granjas esos efectos secundarios no hacen sino agravarse.
Metodología contable controvertida. La huella de carbono del RNG se calcula mediante el concepto de «emisión evitada»: se supone que, sin el programa, el metano habría ido directamente a la atmósfera. Pero el gas termina quemándose igualmente y el CO₂ acaba en el aire, solo que más tarde y en otro lugar. Varios investigadores consideran que el sistema emite créditos climáticos donde no se produce una reducción real de emisiones.
«Algo no va bien en la política climática de
California», afirman los periodistas que examinaron el mecanismo del programa desde dentro.
Qué hay detrás de su popularidad
El programa se ha vuelto, en palabras de los autores, «enormemente popular», y la razón es evidente: da dinero real a los participantes. El sector lácteo ha recibido un potente incentivo financiero que lo vincula a la producción de gas «verde». Las soluciones climáticas alternativas, como reducir directamente el rebaño, cambiar la dieta del ganado o adoptar otras prácticas agrícolas, resultan menos atractivas mientras el estiércol reciba subvenciones de forma estable. Ahí, según los críticos, está la principal trampa del esquema.
Qué significa
California se presenta como líder mundial de la política climática, y sus estándares LCFS se convierten en modelo para otros estados y países. Si las cuentas de uno de sus programas clave no cuadran, quedan en entredicho no solo unas subvenciones concretas, sino también principios más amplios de contabilidad de las fuentes de energía «verdes». La popularidad del programa y su eficacia climática real resultaron ser cosas distintas, y cuanto más tiempo se ignore, más caro será corregir el rumbo.
Preguntas frecuentes sobre la noticia
¿Por qué no cuadran las cuentas?
Los autores de la investigación identificaron al menos tres contradicciones fundamentales. Un incentivo para aumentar el rebaño. El programa paga indirectamente por la cantidad de vacas: más animales, más estiércol, más subvenciones. Pero cada vaca adicional produce también metano entérico (fermentación entérica), un gas que los digestores no capturan en absoluto. Como resultado, el incentivo financiero para ampliar el rebaño puede anular por completo el beneficio climático de procesar el estiércol. Efectos ambientales colaterales. Las lagunas de estiércol acumulan nitrógen
Cómo funciona el programa LCFS?
El mecanismo opera mediante el sistema californiano de créditos de bajo carbono, el Low Carbon Fuel Standard (LCFS). Los granjeros instalan digestores anaeróbicos sobre las lagunas de estiércol, que capturan el metano y lo convierten en gas natural para quemar. Las petroleras y gasísticas compran esos créditos y los contabilizan como parte de sus obligaciones de carbono ante el regulador. Un detalle clave: el programa abarca a los ganaderos lecheros de todo Estados Unidos, no solo de California. El estado exporta de hecho su esquema climático a escala nacional. Sobre el pap
¿Qué se sabe sobre Qué hay detrás de su popularidad?
El programa se ha vuelto, en palabras de los autores, «enormemente popular», y la razón es evidente: da dinero real a los participantes. El sector lácteo ha recibido un potente incentivo financiero que lo vincula a la producción de gas «verde». Las soluciones climáticas alternativas, como reducir directamente el rebaño, cambiar la dieta del ganado o adoptar otras prácticas agrícolas, resultan menos atractivas mientras el estiércol reciba subvenciones de forma estable. Ahí, según los críticos, está la principal trampa del esquema.
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