La OMC advierte: el petróleo caro por la guerra con Irán podría frenar el boom de AI
La OMC advirtió que un largo período de petróleo caro podría enfriar el boom de AI. La razón es que los centros de datos, los servidores y la producción de…
Procesado por IA desde Guardian; editado por Hamidun News
La OMC ha advertido que un repunte prolongado en los precios del petróleo causado por la guerra en Oriente Medio puede frenar el actual boom de la AI. La lógica es sencilla: la AI generativa, los centros de datos y la producción de hardware de servidores requieren enormes cantidades de energía, y la energía cara impacta rápidamente en las inversiones.
Por qué la AI es vulnerable
El economista jefe de la Organización Mundial del Comercio, Robert Staiger, vinculó dos procesos que normalmente se discuten por separado: la guerra en torno a Irán y el boom de las inversiones en inteligencia artificial. Según él, si la energía sigue siendo cara durante todo el año, esto puede ralentizar notablemente el crecimiento del sector de AI.
Para el mercado, este no es un riesgo abstracto. La carrera actual en AI no se sostiene solo en el software, sino también en la compra masiva de servidores, aceleradores, equipos de red y la construcción de nuevas capacidades para centros de datos.
"Si la energía sigue siendo cara todo el año, podría frenar el boom de la AI."
El problema también reside en que estas inversiones están concentradas en un número comparativamente pequeño de empresas muy grandes. Cuando el coste de la electricidad, el combustible y la logística sube, los proyectos de alto consumo de capital son los primeros en ser revisados.
Un factor adicional es la incertidumbre en torno a los retornos de la AI: las empresas ya gastan decenas de miles de millones, pero aún no se ha demostrado de forma definitiva con qué rapidez estas inversiones se convertirán en beneficios sostenibles. Si los costes de infraestructura suben aún más, algunas empresas pueden ralentizar su expansión o aplazar las compras.
Las previsiones de la OMC en cifras
La OMC subraya que en 2025 el comercio mundial de mercancías mostró un resultado inesperadamente sólido incluso ante los nuevos aranceles de Estados Unidos. El crecimiento fue del 4,6%, con la demanda de bienes relacionados con la AI y las sólidas exportaciones de Asia desempeñando un papel destacado. En otras palabras, la AI ya influye no solo en el mercado tecnológico, sino también en los flujos comerciales globales.
Las cifras que señala la organización son las siguientes:
- el comercio mundial de mercancías creció un 4,6% en 2025;
- la previsión base para 2026 es una desaceleración hasta el 1,9%;
- si el petróleo y el GNL siguen siendo caros durante todo 2026, el crecimiento del comercio de mercancías podría descender hasta el 1,4%;
- tal escenario podría restar 0,3 puntos porcentuales de la previsión del PIB mundial y 0,5 puntos de la previsión del comercio, y el golpe podría ser aún más fuerte para los importadores de energía;
- aproximadamente el 70% del crecimiento de las inversiones en Norteamérica en los tres primeros trimestres de 2025 correspondió a bienes relacionados con la AI.
Estas estimaciones también son importantes porque el boom de la AI ya se ha convertido en uno de los principales compensadores de una coyuntura mundial más débil. La propia OMC contempla un escenario más positivo: si el conflicto no se prolonga y las inversiones en AI mantienen el ritmo, el comercio en 2026 podría recibir apoyo adicional. Pero el escenario base actualmente luce notablemente más prudente que hace un año.
Los riesgos van más allá de la tecnología
La historia no se reduce a que los centros de datos sean más caros de operar. La OMC considera la guerra y su impacto en el coste de la energía y los fertilizantes como el principal riesgo para la economía mundial. Los países del Golfo juegan un papel clave no solo como proveedores de petróleo y gas, sino también como eslabón importante en la cadena de suministro de fertilizantes. Si las perturbaciones resultan prolongadas, la presión pasará rápidamente del sector energético a la agricultura y, posteriormente, a la inflación y los precios al consumidor.
Esto crea un doble golpe. Por un lado, la infraestructura sobre la que se construye la AI se encarece. Por otro, los costes suben para las empresas mucho más allá del sector tecnológico, y las compañías disponen de menos margen para inversiones arriesgadas o a largo plazo.
Para Norteamérica esto es especialmente sensible, porque fue precisamente allí donde la demanda de bienes de AI creció más rápidamente, mientras que Asia sigue siendo el principal centro de fabricación de dichos suministros. Si las corporaciones estadounidenses empiezan a gastar con más cautela en AI, los fabricantes de chips, servidores y equipos a lo largo de toda la cadena asiática lo notarán rápidamente.
Qué significa esto
El boom de la AI ha resultado ser no solo una historia puramente digital, sino parte de una gran economía industrial y de materias primas. Si el petróleo caro se prolonga durante mucho tiempo, el mercado empezará a evaluar la AI no solo por la calidad de los modelos y el número de usuarios, sino también por el precio de la electricidad, la logística y el hardware, sin los cuales todo este crecimiento simplemente no puede escalar.
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