Wendy Liu: por qué evito la IA y me preocupa por la inteligencia
Wendy Liu, escritora estadounidense y autora del libro "Cancela Silicon Valley", explica en una columna para The Guardian por qué evita activamente las herramie
Procesado por IA desde Guardian; editado por Hamidun News
Wendy Liu aprendió a programar en los años 2000, cuando era necesario entender por cuenta propia la documentación arcaica y pasar noches depurando código para que el sitio web finalmente funcionara. Hoy en día, cuando las grandes empresas tecnológicas prometen herramientas de IA que programarán y escribirán texto por ti, la escritora advierte insistentemente: esto es peligroso no solo para la profesión de desarrollador en sí, sino también para el ser humano como tal.
Cómo se enseñaba a programar antes
Wendy comenzó a programar siendo niña, a mediados de los años 2000, cuando obtuvo acceso ilimitado a la computadora familiar y a un simple editor de texto. Los resultados estaban lejos de ser ideales: los sitios web se veían desaliñados, el funcionamiento era frágil, pero esto no la desalentaba. Porque ella entendía que estaba aprendiendo un oficio, un verdadero oficio que requería comprensión profunda, paciencia infinita, la capacidad de ver el problema en su esencia y buscar soluciones.
Las horas que Wendy pasó depurando, leyendo documentación arcaica, trabajando en proyectos que finalmente abandonó, no fueron tiempo desperdiciado en absoluto. Eran horas en las que su cerebro trabajaba al máximo, exploraba opciones, cometía errores y aprendía de ellos. Este era precisamente el proceso que desarrolla la inteligencia.
Hoy en día, ese aprendizaje parece cosa del pasado. ¿Por qué luchar con la documentación cuando la IA puede escribir código? ¿Por qué depurar cuando un asistente puede encontrar el error en un segundo?
Qué perdemos con la IA
Cuando las herramientas de IA escriben código por ti, cuando una red neuronal genera texto con un clic, cuando un bot automatiza la resolución de problemas, parte del trabajo intelectual desaparece. Y esto no es inofensivo para los humanos.
Wendy señala correctamente que cuando la inteligencia se convierte en un servicio que venden las corporaciones tecnológicas, no solo entregamos a manos de empresas privadas nuestro código o texto, sino también la capacidad misma de pensar y resolver problemas de forma independiente. Y cada vez que hacemos clic en "deja que la IA haga esto por mí", nuestros músculos intelectuales pierden fuerza.
No es una metáfora. Es un proceso cognitivo real. Cuando dejas de usar una habilidad, las vías neuronales se debilitan. Cuando dejas de pensar en una tarea por tu cuenta, tu cerebro deja de hacerlo.
Qué le sucede a una persona cuando deja de reflexionar:
- Deja de ver soluciones alternativas: su cerebro se acostumbra a la primera sugerencia de IA y se conforma con ella
- Pierde la capacidad de notar errores e inconsistencias: si el sistema promete un resultado rápido, ¿por qué verificar?
- Su intuición se atrofia: la experiencia y el instinto vienen solo a través del contacto repetido con los problemas
- Se vuelve económicamente dependiente de las plataformas: sin el asistente de IA no sabe cómo comenzar a trabajar
- Pierde el control sobre su trabajo: el algoritmo decide silenciosamente qué resultado mostrarle y de qué forma
Privatización de la inteligencia
Wendy señala el momento más peligroso: la inteligencia no es simplemente un conjunto de habilidades y técnicas, es poder. Y cuando ese poder se privatiza por las empresas tecnológicas, las personas pierden el control sobre su propio pensamiento.
Hoy te parece conveniente cuando GitHub Copilot escribe una línea de código por ti en medio segundo. Pero mañana esto será un requisito para el empleo: si no sabes cómo funciona el algoritmo de IA, simplemente no obtendrás el puesto. Si no puedes explicar por qué la red neuronal eligió esa solución en particular, serás desplazado por un competidor dispuesto a confiar ciegamente en el sistema y seguir su estela.
Esto significa que tu valor como especialista se medirá por tu capacidad de obedecer, no de pensar.
Qué significa esto
El pensamiento debe ser complejo y difícil. Precisamente esta complejidad, estas horas de decepción y frustración, este camino doloroso de ensayo y error, es lo que nos hace humanos. No consumidores de servicios, no usuarios de interfaces, sino personas capaces de comprender la situación de forma independiente, tomar decisiones y crear algo propio.
Wendy Liu no está diciendo que la IA sea una herramienta mala. Está hablando de algo importante: debemos recordar que lo más valioso en nosotros es nuestra atención y nuestra capacidad de pensar. Y si permitimos que nos lo quiten, si voluntariamente se lo entregamos a las corporaciones, perderemos mucho más que tiempo depurando código. Nos perderemos a nosotros mismos.
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